La que se preocupa exageradamente un ratito hasta que se da cuenta de que no es para tanto.
La que se cree que nadie la recuerda, entonces no saluda por la calle, hasta que la saludan.
La que se metamorfosea con las experiencias de los amigos y no los cuestiona, al contrario, cuestiona su propia vida a partir de cualquier vivencia ajena.
La que llora con una propaganda cursi y desconfía de la gente que no toma mate y no le gustan los perros.
La que le gustan las campañas políticas, las elecciones generales e ir a votar.
La que le molesta que le hablen por la calle cuando tiene los auriculares visiblemente puestos.
La que se aburre si el tema de conversación es perfumes o moda.
La que odia que le digan ´señora´. Y no se resigna!
La que, a veces, no se reconoce en el espejo.
La que le gusta dormir, tomar vino tinto, comer chocolate, escuchar radio, pintar, correr e ir al cine.
La que no está conforme con su vida en general, pero cuando se pone analítica siente que no está tan mal.
La que todavía no sabe si la fidelidad es virtud, cobardía o egoísmo.
Esa, soy yo.
Paula Montero
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