29.11.11

Autorretratos

Liona


Prendo el escaner y me escaneo  empezando por mis pies.
Veo una buena base para sostener lo que les toca,
grandes, pesados, resistentes, poco aventureros.
No caminaron el mundo pero dejaron huella en el jardín.
Las piernas, robustas columnas de apoyo para lo que viene,
pesado en todo sentido.
Caderas y tetas de partos y leche.
Brazos largos y forzudos, manos grandes por herencia,
envejecidas de jardín, mezcla para reboque y líquidos químicos.
Boca implorando filtro,
dientes de nicotina,
olfato de comida de olla,
redondos ojos crueles de verdad,
mente libre, atea y anarquista
y mi pelo...
en la lejanía escucho a mi hermano gritando:
¡Pero ma, si empezó la liona!

Susana Pía Casarosa

Esta soy yo


La que se preocupa exageradamente un ratito hasta que se da cuenta de que no es para tanto.
La que se cree que nadie la recuerda, entonces no saluda por la calle, hasta que la saludan.
La que se metamorfosea con las experiencias de los amigos y no los cuestiona, al contrario, cuestiona su propia vida a partir de cualquier vivencia ajena.
La que llora con una propaganda cursi y desconfía de la gente que no toma mate y no le gustan los perros.
La que le gustan las campañas políticas, las elecciones generales e ir a votar.
La que le molesta que le hablen por la calle cuando tiene los auriculares visiblemente puestos.
La que se aburre si el tema de conversación es perfumes o moda.
La que odia que le digan ´señora´. Y no se resigna!
La que, a veces, no se reconoce en el espejo.
La que le gusta dormir, tomar vino tinto, comer chocolate, escuchar radio, pintar, correr e ir al cine.  
La que no está conforme con su vida en general, pero cuando se pone analítica siente que no está tan mal.
La que todavía no sabe si la fidelidad es virtud, cobardía o egoísmo.
Esa, soy yo.

Paula Montero


De estatura baja, piel blanca salpicada de pecas, ojos soñadores (decía mi papá) quizás ellos  marcan mi interior.
Activa, buscadora, inquieta. Siempre existen horizontes por alcanzar.
Débil y fuerte a la vez.
Sabedora de los pequeños placeres, el aroma del café , el vaivén del mar, el sabor del vino tinto,  la sonrisa de mis hijos, el sonido de sus voces , la caricia de mi hombre.-
Aficionada a lo imposible, a lo difícil, a lo de apariencia irresoluble. De sangre española, de ahí mi alegría por la vida, por la música…todo puede convertirse en una fiesta.
Defensora a ultranza de mis afectos, de mis creencias, que aclaro, no siempre son las mismas. Cambiante, amplia, yo diría libre, claro que no siempre. Sólo en la medida  en que la terapia y mi terapeuta ayudan a no cuestionarme.
Adriana

Fragmento inspirado


“La inspiración es el tiempo de trabajo en el que las necesidades vitales quedan suspendidas: no mear, no comer, no fumar ni dormir. Algo químico. Una sustancia que no te permite sentir cansancio, hasta que lograste algo que va bien y entonces sí, te fumás el pucho apreciando el trabajo, vas al baño y te comés el sandwichito”
(Ro Cassataro)

Entrometida, ¡arremete!


Las ideas que suelen aparecer cuando estoy trabajando otras ideas que aparecieron anteriormente.
Arreglos en la casa, algún que otro dibujo o pintura, ordenando un cuarto con ya poco espacio para guardar los recurrentes: "Esto me va a servir para algo en algún otro momento", entonces el cacho de madera, cartón, caja, fierro o el objeto que fuere se transforma en segundos en otro objeto muy importante, muy necesario o en una excelente obra de arte que no sirve para nada, diría mi mamá.
Ah, pero del dicho al hecho, todos sabemos lo del largo trecho.

Entrometida inspiración que no me deja concluir mi trabajo y terminar lo que estoy pintando, porque casi siempre se refiere a otra obra: la que está por comenzar.
Así por su culpa se me juntan bastidores, papeles y telas inconclusas, quizás porque ya están resueltas y la escucho.
Ahora dejame en paz. Cuando termine y te vueva a necesitar...te llamo y chau.

Susana Pía Casarosa