El por qué …
¿Por qué?
Pregunta pesada si las hay.
Pregunta que escuchamos n veces cuando éramos chicos y nos mandábamos alguna “cagada” o por un simple ¿por qué no te dejás de joder?, ¿por qué no vas a hacer los deberes?
¡Ufa!
Pregunta que volvimos a sufrir cuando nuestros hijos, uno por uno, la fueron descubriendo para repetirla infinitas veces.
Con cuánta dedicación y esmero contestábamos tratando de incentivar la búsqueda de respuestas a sus tiernos interrogantes.
Incontables porqués, multiplicado por tres en los momentos más inoportunos, se quema la comida, se hace tarde para el cole, no te escucho, me estoy duchando, preguntale a papá, y ese acento en la é.
¿Por qué? ¿Por qué? ¿Por qué?
¡Me quiero matar!
¿Por qué pinto?
Porque no corro más, porque no juego al tenis, porque siempre lo quise hacer, porque llené bolsas y bolsas de basura con papeles enchastrados que no me atreví a mostrar y ahora sí, porque la vida me dio revancha, porque estuve en el lugar y en el momento indicado y la conocí.
Si querés saber por qué, vos y yo, café de por medio, te lo voy a decir.
Susy Pia.
No hay comentarios:
Publicar un comentario