Prendo el escaner y me escaneo empezando por mis pies.
Veo una buena base para sostener lo que les toca,
grandes, pesados, resistentes, poco aventureros.
No caminaron el mundo pero dejaron huella en el jardín.
Las piernas, robustas columnas de apoyo para lo que viene,
pesado en todo sentido.
Caderas y tetas de partos y leche.
Brazos largos y forzudos, manos grandes por herencia,
envejecidas de jardín, mezcla para reboque y líquidos químicos.
Boca implorando filtro,
dientes de nicotina,
olfato de comida de olla,
redondos ojos crueles de verdad,
mente libre, atea y anarquista
y mi pelo...
en la lejanía escucho a mi hermano gritando:
¡Pero ma, si empezó la liona!
Susana Pía Casarosa